Acto 1

Obertura


Primera escena

En la primera escena el príncipe Tamino se encuentra con un dragón y pide socorro. Aparecen las tres damas de la
reina de la noche que matan al dragón y él se queda
desmayado.

Presentacion de Papageno

Esta escena es el aria de la presentación de Papageno.
La música es saltarina, alegre y un poco cómica.


Aria del retrato

En esta aria Tamino ve el retrato de Pamina y se
enamora. La música es lenta y con frases largas.


Aria de presentación de la reina de la noche

La música tiene algo de siniestro. Es un aria de enorme
dificultad vocal.


Dúo Papageno-Pamina

La letra nos habla de amor y la música es amorosa, pero no es un dúo amoroso.


Aria de Tamino: ¡Qué poderoso es tu sonido!

Tamino toca la flauta y atrae a los animales. Después se
queja de que todavía no ha rescatado a Pamina y sigue
lejos de él.


Terceto de los niños

Los niños están explicando a Tamino lo que tiene que
hacer y el uso de la flauta mágica. El comienzo orquestal por su ritmo y por su instumentación suena a ceremonia solemne pero luego las voces de los niños añade un
registro no esperado y crea una sensación original.


Presentación de Sarastro: ¡Viva Sarastro!

Tiene una introducción con trompetas y tambores porque Sarastro es un hombre grandioso.








Personajes

Personajes:
  • Pamina: soprano lírica
  • Tamino: tenor
  • Papageno: barítono
  • Papagena: soprano lírica
  • Reina de la noche: soprano ligera
  • Sarastro: bajo
Grupos:
  • Las 3 damas de la reina
  • Los 3 niños
  • Los dos guardianes

Resumen argumental

ARGUMENTO

Esta obra narra las aventuras del príncipe Tamino y su criado Papageno en su intento de rescatar a la princesa Pamina, hija de la reina de la noche, que ha sido "secuestrada" por el sumo sacerdote.
Para conseguir sus propósitos Tamino tendrá que superar varias pruebas en las que utiliza como ayuda una flauta mágica.
En la segunda parte descubrimos que Sarastro en realidad es un personaje bueno, mientras que la reina de la noche es malvada.

La obra tiene muchos mensajes y símbolos masónicos porque tanto Mozart como el libretista pertenecían a la sociedad secreta de los masones, que pretendían mejorar la sociedad humana con ideas liberales y democráticas.